Abrasivo corte por agua

El sistema de abrasivo corte por agua ofrece un método innovador para el corte de distintos materiales.

La tecnología del abrasivo corte por agua permite un mayor rendimiento, ahorros de costos y eficiencias operativas para distintas industrias. Debido a su mayor precisión y tasa de éxito, al usar el abrasivo corte por agua se ofrece un rendimiento mejorado con un tiempo de inactividad mínimo, así como una huella operativa reducida.

La imitación de la naturaleza y el uso del agua como método de corte existe desde hace décadas. Pero si bien los primeros chorros de agua podían manejar perfectamente materiales blandos, no podían cortar materiales más duros, como metales, de la misma manera. Fue hasta la década de 1980, cuando se demostró que la adición de abrasivos al chorro de agua podría abrir nuevas posibilidades de corte, lo que también permite cortar materiales más duros sin la influencia del calor en los bordes cortantes.

Gracias al abrasivo corte por agua se realiza un trabajo de inyección directa del material abrasivo, por lo que el corte no deja zonas afectadas por el calor.

Con el abrasivo corte por agua se corta o mecaniza la pieza de trabajo al impactar una corriente a alta velocidad que transporta partículas abrasivas sobre la superficie de la pieza de trabajo. El material de la pieza de trabajo está estresado y fracturado en el punto de impacto y con el impacto continuo, las partículas fracturadas se separan de la superficie de la pieza de trabajo (debido a la acción de astillado y erosión); el aire del chorro abrasivo arrastra las partículas fracturadas. Este proceso ocurre continuamente y el material se corta según el perfil deseado.

    El abrasivo corte por agua funciona al presentar un chorro de agua a alta presión y alta velocidad, mezclado con partículas abrasivas formar una mezcla que se fuerza a través de una boquilla en el cabezal de corte. El chorro incide en la superficie de la pieza de trabajo, erosionando el material. Se puede cortar casi cualquier material, desde materiales blandos y dúctiles hasta aleaciones de alta resistencia, siempre que no se vea afectado por el agua y su dureza sea menor que la del abrasivo. Con el abrasivo corte por agua se puede tratar con éxito mármol, granito, piedra, pizarra, vidrio, cerámica, caucho, amianto, hormigón armado, fibra de carbono, plásticos, metales puros y aleaciones. Dado que no se genera calor, no hay cambios microestructurales ni distorsiones que puedan afectar las propiedades del material.